
El cuerpo humano se compone de cabeza, tronco y
extremidades; los
brazos son las extremidades superiores y las
piernas las inferiores.
Uno de los sistemas de clasificación del cuerpo humano, respecto a sus componentes constituyentes, es la establecida por Wang y col. en 1992:
Nivel atómico: hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, carbono, minerales.
Nivel molecular: agua, proteínas, lípidos, hidroxi–apatita.
Nivel celular: intracelular, extracelular.
Nivel anatómico: tejido muscular, adiposo, óseo, piel, órganos y vísceras.
Nivel cuerpo íntegro: masa corporal, volumen corporal, densidad corporal.
El cuerpo humano está organizado en diferentes niveles jerarquizados. Así, está compuesto de aparatos; éstos los integran
sistemas, que a su vez están compuestos por
órganos conformados por
tejidos, que están formados por
células compuestas por
moléculas.
Cuando el ser humano alcanza la edad adulta, el cuerpo se compone de cerca de cien billones de células. La
piel del cuerpo humano tiene una superficie aproximada de 2 m², y su espesor varía entre los 0,5 mm en los párpados a los 4 mm en los talones. La
densidad media del cuerpo humano es de unos 933 kg/m³. La altura media de un adulto humano es aproximadamente de 1,7 m.
Proporción de los principales
elementos químicos del cuerpo humano:
hidrogeno 63%
oxigeno 25%
carbono 9,5%
nitrógeno 1,4%
calcio 0,31%
fósforo 0,22%
cloro 0,03%
potasio 0,06%
[
editar] El agua del cuerpo humano
El
agua es el principal componente del cuerpo humano, que posee un 75% de agua al nacer y cerca del 60% en la edad adulta. Aproximadamente el 60% de dicha agua se encuentra en el interior de las células y el resto circula en la sangre y baña los tejidos. Es imprescindible para la existencia del ser humano, que no puede estar sin beber agua más de cinco o seis días sin poner en riesgo su vida. El cuerpo pierde agua por medio de los excrementos, la
transpiración y la exhalación del
vapor de agua en nuestro aliento, en función del grado de actividad, temperatura, humedad u otros factores.